LA ORGANIZACIÓN FAMILIAR:
La vida en familia: amor y matrimonio
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| >> El matrimonio no era validado po ceremonias religiosas sino que por medios legales que atribuían distintos derechos y deberes a la pareja de cónyuges. |
Uno de los principales fundamentos
de la sociedad egipcia era la familia. Los
matrimonios muchas veces eran acordados por los padres de los "novios",
y además se podían dar entre parientes (sobre todo en la realeza,
justamente para conservar la "sangre real"), aunque no se debe olvidar
que también existió amor y romanticismo entre las parejas que
sí elegían una persona para formar una familia por el resto
de sus cortas vidas. Asimismo, por esta razón, los matrimonios se daban
a tan corta edad. Se tienen registros de que algunas personas hasta llegaban
a casarse a los ocho o diez años de edad, aunque se cree que por lo
general, para las mujeres era alrededor de los doce años, y para los
hombres a los dieciséis, ya que la esperanza de vida era de unos treinta
años. No obstante, algunos llegaban con mucha suerte (al ser "sanos"
y fuertes) a vivir hasta los cuarenta o más. No existen datos precisos
de lo anterior, pero las informaciones disponibles indican que fue por el
hecho de que la mayoría de los niños morían antes de
los cinco años a causa de distintas enfermedades transmitidas por animales
como ratas, ratones e insectos.
El matrimonio no era validado por ceremonias o actos
religiosos, aunque sí se realizaban fiestas familiares para celebrarlo.
El enlace se hacía mediante contratos legales, en los cuales se establecían
los derechos de ambos cónyuges: la crianza y custodia de los hijos,
los bienes materiales que poseían cada uno antes de contraer matrimonio,
y hasta la pensión que debía recibir la mujer; todos estos derechos
en caso de divorcio. Además, se protegía el derecho del marido
de tener una suerte de "esposa secundaria", en caso de no poder
tener descendencia con su legítima (abordado ya en el siguiente ítem
"La mujer: integrante fundamental de la sociedad").
La mujer; integrante fundamental de la sociedad
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| >> Detalle de la tumba de Najt, Tebas, en donde podemos apreciar a una sirvienta atendiendo a tres mujeres. A su derecha una mujer le da a otra de oler un fruto de mandrágora. |
La mujer tuvo un papel bien
definido en el Antiguo Egipto. Además del cuidado de los hijos y la
ejecución de las tareas domésticas, su función primordial
era asegurar la descendencia del hombre. Tanta importancia se asignaba a este
aspecto, que si la mujer era estéril, su marido tenía derecho
a buscar otra que le diera lo que su legítima esposa, por causas naturales,
no le podía proporcionar, y luego la familia adoptaba al hijo así
engendrado. El hecho de que se ocuparan de la casa y los hijos no debe verse
desde una postura discriminatoria, pues en el Egipto antiguo estas labores
eran bendecidas por los dioses, y muy bien respetadas por las personas en
general. Asimismo, la mujer podía desempeñar otras actividades,
como por ejemplo, ser sacerdotisa, cantante, bailarina, música, panadera,
sirvienta, y hasta realizar trabajos muy duros en el campo para ayudar a su
esposo en la época de cosecha. Además, podían acompañar
a los maridos a los grandes banquetes y a cazar, e incluso intervenir en los
mismos. Por lo tanto, ante la ley gozaba de los mismos derechos que el hombre.
No está muy clara la posibilidad de la mujer en el sacerdocio, lo cual
produce diversas opiniones entre diferentes expertos.
Sólo tres mujeres en la historia de Egipto llegaron a ser famosas faraonas
(Hatshepsut, Nefertiti, y Cleopatra), lo cual les dio, hasta la actualidad,
una imagen muy respetada y admirada por haber sido lo que fueron.
Por otro lado, a las mujeres embarazadas que cometían alguna clase
de delito, se les aplazaba el severo castigo para después del parto
(de tal forma que no se pudiese dañar al inocente individuo en su vientre),
haciendo una excepción respecto a los demás criminales.
Los derechos de la mujer en el matrimonio, fueron abordados anteriormente
en " la vida en familia: amor y matrimonio".
USOS Y COSTUMBRES
La alimentación
La estratificación social se veía
reflejada también en los usos y costumbres en la alimentación
de la gente, fundamentalmente en la calidad de la misma. Es decir, que a pesar
de que el pan y la cerveza eran la base de la alimentación, los ricos
gozaban de otros privilegios, por ejemplo, comían carne, tomaban vino,
entre otras cosas de las que hablaremos a continuación.
El pan, se elaboraba con una antigua variedad de trigo o con cebada, triturados
en molinos o simplemente con pequeños molinillos manuales. Como no
llevaba levadura, se conservaba poco tiempo y a veces también lo endulzaban
con dátiles o miel. Como se puede apreciar en ciertos aspectos, era
similar al pan árabe actual. Llegaron a existir más de cuarenta
variedades en el Imperio Nuevo, y se hacía de forma ovalada, redonda
o cónica.
Además cultivaban gran
cantidad de frutas y verduras, tales como melón, pepinos, cebollas,
puerros, nabos, ajos; y en grandes cantidades, higos, dátiles, granadas,
judías verdes y uvas, gracias a la amplia fertilidad del suelo de aluvión
del Nilo. Asimismo explotaban la ganadería lechera, obteniendo sus
derivados, y criaban abejas para conseguir la miel, ya que era imprescindible
para endulzar los pasteles, la cerveza y el vino.
También se consumía carne, siendo éste un privilegio
de las clases altas, y una costumbre de las grandes festividades. En general,
carne de ternera, cabra, cordero, cerdo, ganso y otras aves silvestres. La
más apreciada era la carne de bovino a las brasas, dado su exquisito
aroma, cualidad que era fundamental. Para conservarla se cortaba en finas
rebanadas, se ponía con especias y las secaban al sol, las confitaban
en grasa, o simplemente, preparaban salmuera y se la agregaban. Por el contrario,
las clases bajas, como los campesinos, se sustentaban sólo con pan,
cerveza y cebollas (ya que tienen un gran valor energético), complementado
con puré de habas ("ful metmes"). Como "postre básico"
se consumían dátiles, uvas e higos, sirviendo éstos además
para curar dolores internos, según consta en un papiro de recetas médicas.
En el rubro de los oleaginosos, se consumía mayoritariamente el aceite
de lino. Alrededor del 1400 a.C. Ramsés III ordenó el cultivo
de olivos con lo que se inició el consumo del aceite de oliva.
Por otro lado, a la mandrágora y la lechuga se las consideraba con
poder afrodisíaco. Ésta última era una de las ofrendas
típicas a Min, el dios de la fertilidad.
Otro punto a estudiar son las bebidas. Estas eran: agua del río, cerveza
y vino. Debido a que el agua no era potable y el vino se importaba de Palestina
y por lo tanto era costoso, la bebida que consumían todas las personas
(fuera cual fuera su posición desde el punto de vista social), era
por excelencia la cerveza. Era sencilla de hacer, barata y muy popular; y
al tener alcohol era desinfectante. Se elaboraba con cebada triturada, amasada
y mezclada con abundante agua para formar una pasta, que después se
cocía ligeramente. Luego, esta suerte de pan era colocada por los cerveceros
dentro de un barril de barro con agua del río. Muchas veces ellos mismos
se introducían dentro del mismo para pisar con sus pies la preparación.
Después de que estaba todo mezclado se dejaba reposar el líquido
al sol hasta que fermentaba, y por último se colaba para poder ser
almacenado en jarros de cerámica al sol. Es probable que antes de beberla
se volviera a colar. Su aspecto debía ser más espeso y su contenido
en alcohol menor a la de la cerveza actual. Muchas veces, se le ponía
higos o dátiles para endulzarla.
El vino, como ya mencionamos anteriormente, se importaba de Palestina, hasta
que se comenzaron a tener producciones propias gracias a que se plantaron
viñedos. El que se producía en algunas regiones era de excelente
calidad, y las mismas eran muy populares por esta razón. Se conservaba
en jarros de cerámica, a los que se les anotaba la fecha de cosecha,
el tipo de uva, la región y el nombre del propietario del viñedo.
En la vida cotidiana, se bebía moderadamente, pero en los banquetes
y festines lo hacían sin control por lo que la mayoría terminaban
alcoholizados.
Todo lo mencionado anteriormente, se puede afirmar gracias a los datos que
se han hallado en papiros, "ostraka" (fragmentos de arcilla con
anotaciones), representaciones escénicas grabadas o pintadas, en jeroglíficos,
o incluso por ejemplo, se han encontrado vasijas con restos de vino, con los
cuales se han practicado diversos estudios en laboratorios de todo el mundo.
Cosmética, vestimenta y joyas
Los egipcios se preocupaban mucho por su aspecto físico. Tanto es así
que, en rasgos muy generales, utilizaban aceites para el cuerpo, se pintaban
la cara con maquillajes oscuros; y los de la alta sociedad, para demostrar
su poder, llevaban puestas (sobre todo para las fiestas) grandes y ostentosas
joyas de oro macizo con incrustaciones de piedras semipreciosas.
En aspectos más específicos, se vestían con ropas de
algodón muy sencillas; los hombres con faldas muy cortas (dejando su
torso al descubierto). No obstante, a menudo se ponían piezas de lino
sobre sus hombros, y en las noches más frescas utilizaban túnicas
de manga larga. Las mujeres siempre llevaban puestas túnicas largas.
Posteriormente se comenzaron a usar túnicas y vestidos plisados, los
cuales se lograban, probablemente, utilizando tableros estriados, que al estar
la tela humedecida se presionaba fuertemente sobre el mismo. Tanto hombres
como mujeres no tenían vergüenza de andar desnudos, ya que, por
ejemplo, los campesinos y pescadores trabajaban sin ropa. Además, las
prendas de lino eran semitransparentes. La tela más fina era el "algodón
real", que, como lo indica la palabra, lo utilizaban para confeccionar
sus prendas las clases más altas. Por eso, si se comparan las telas
que usaban los ricos y los "egipcios corrientes" podremos notar
a simple vista que, para los primeros mencionados la ropa era más ligera
y delicada, mientras que para los otros era hecha de algodón burdo.
A pesar de que se conocían los tintes, casi siempre llevaban el algodón
blanco natural. Los ricos disfrutaban de un servicio de lavandería
profesional, mientras que los menos pudientes lavaban sus ropas en el río.
Las sandalias se fabricaban con juncos entretejidos (que crecían en
las ciénagas del Nilo), cuero o hierba. Éstas solo las llevaban
puestas los sacerdotes y los ricos, ya que las demás personas iban
descalzos.
Tanto hombres como mujeres rechazaban el vello corporal y el cabello; por
esa razón se afeitaban todo el cuerpo y la cabeza, utilizando hojas
de bronce. En sustitución del pelo usaban pelucas de diferentes tamaños
y formas, que iban desde complicados rizos a una gran variedad de trenzas.
Éstas estaban realizadas con cabello natural, y muchas veces las pelucas
se teñían con alheña. Se cree que en las fiestas las
mujeres adornaban las mismas con conos de incienso, que se disolvían
lentamente, y de esa manera se esparcía perfume por todo el cuerpo.
Por otro lado, sentían también gran debilidad por los cosméticos.
Les gustaba mucho maquillarse los ojos con gruesas líneas de color
verde oscuro o negro (provenientes de la malaquita y la galena respectivamente)
y los labios con óxido de hierro.
El maquillaje color negro con el que se trazaban las líneas alrededor
del ojo, se llamaba "kohl" y era también usado por los niños,
porque protegía los ojos de infecciones y del reflejo del sol. El almagre
se usaba para darle color a las mejillas. Como no tenían espejos de
cristal (como en la actualidad), utilizaban grandes piezas de bronce circulares,
muy bien pulidas y brillantes (asemejando a su preciado sol). Los cosméticos
se guardaban en tarros de piedras y oro; y los mismos se aplicaban con cucharas
y aplicadores del mismo material. Los menos pudientes tenían los mismos
utensilios pero de cobre o bronce.
Además de lo anterior, para cuidar y preservar su piel tersa y suave,
los ricos se untaban aceites y cremas por todo el cuerpo, y en ocasiones especiales
usaban perfumes, los cuales muchos, de ellos tardaban varios meses en prepararse.
Por último, las joyas que utilizaban los ricos eran grandes y ostentosas,
de oro y piedras semipreciosas. Muchas de ellas, como collares o pendientes,
tenían la forma de diversos amuletos religiosos, cuya finalidad, además
de ser decorativa, era más que nada de protección (por ejemplo
la figura de Horus, el ojo de Wadjet para la buena suerte, etc.).
La vida cotidiana en el Antiguo Egipto, tenía semejanzas importantes
con la vida actual, e incluso en algunos aspectos está más cerca
a la civilización occidental, que a la del mismo Egipto moderno. Algunos
de estos aspectos similares, son, por ejemplo, los de practicar deportes,
realizar festines (y todo lo que es referido al ocio, como cantar, bailar,
recrearse con juegos de mesa y al aire libre); la posición social de
la mujer, la importancia de la familia como núcleo de la vida, el cuidado
y crianza de los hijos, la preferencia por la monogamia, entre otros.
Otro punto a concluir, es que podemos afirmar que la vida cotidiana de los
egipcios estaba fuertemente condicionada por la organización socioeconómica
y cultural que los regía. Tanto es así que encontramos un sinfín
de diferencias en las viviendas, la alimentación, la vestimenta, la
recreación, entre otras, según el estrato social al que pertenecía
el individuo.
Esta misma situación se manifestaba en los aspectos religiosos y del
culto funerario: grandes monumentos y pirámides para unos, modestas
moradas para otros; ostentosos acondicionamientos de las pirámides
y sarcófagos para los ricos, humildes amuletos para los menos pudientes.
Finalmente, la vida diaria rondaba alrededor de la religión, del trabajo
y de la organización social, aspectos fundamentales para que se desarrolle
cualquier civilización, tanto antigua como actual.
BIBLIOGRAFÍA
"LA CULTURA DEL ANTIGUO EGIPTO", 1° Edición, Quantum
Books L.T.D. - Rebecca Kingsley, Editorial Edimat Libros S.A., Madrid.
"EGIPTO. EL MUNDO DE LOS FARAONES", Regine Schilz - Matthias Seidel - colaboradores, Editorial Könemann, Italia, 1997.
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"ARTE EGIPCIO", 1° Edición, Jesús Araújo, Editorial Parramón S.A., Barcelona, 1999.
"EL ANTIGUO EGIPTO", 1° Edición, Antonio Pérez Largacha, Acento Editorial, Madrid, 1997.
"MINIGUÍA DEL ANTIGUO EGIPTO", 1° Edición, Scott Steedman, Editorial Molino, Barcelona, 1996.
"LA ALIMENTACIÓN EN EL ANTIGUO EGIPTO", http://www.lavanguardia.es/web/20020702/30466437.html
"LOS JUEGOS EN EL ANTIGUO EGIPTO", http://www.egiptologia.com/ninyos/historia/jugar/jugar.htm
TESTIMONIOS AUDIOVISUALES DE COLECCIÓN: "EGIPTO. VIDA COTIDIANA Y ARTE", BBC Worldwide, Editorial Folio.
Por
Sofía Sáez
Gentileza: Instituto Uruguayo de Egiptología
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