SU EVOLUCIÓN DESDE EL IMPERIO ANTIGUO
HASTA EL IMPERIO NUEVO
LA CIUDAD EGIPCIA
De este ámbito han quedado pocas muestras arqueológicas, y quizá,
por este motivo su desconocimiento por la población actual es mayor.
URBANISMO.
Los restos arqueológicos hallados de esta arquitectura residencial
son muy escasos debido a que en las construcciones se utilizaron materiales
muy baratos y de baja calidad como el lodo secado al sol (extraído
de las orillas del Nilo). A diferencia de las construcciones funerarias, estas
viviendas no eran concebidas como moradas eternas, y por lo tanto, no eran
necesarios materiales resistentes; además, dichas construcciones no
eran de uso permanente ya que sólo se utilizaban para albergar a la
comunidad de obreros que trabajaban en las construcciones funerarias cercanas;
cuando éstas finalizaban, la ciudad se abandonaba.
Ya en los inicios dinásticos se empezaron a crear importantes núcleos
urbanos; la mayoría estaban delimitadas por altas murallas de ladrillo,
que, tuvieron un papel muy importante en la configuración de la ciudad.
Los primeros edificios se adosaban a la muralla, siguiendo los mismos una
dirección, y al mismo tiempo se marcaba el trazado de las calles; es
decir que, si la muralla se constituía a través de tramos rectos,
la organización de la urbe era mucho más regular.
Durante el Imperio Antiguo, se formaron las llamadas "Ciudades de las
Pirámides", núcleos urbanos habitados por comunidades que
mantenían tanto el culto como el estado físico de un templo
o tumba real.
GRANDES COMPLEJOS URBANÍSTICOS. KAHUN,
LA CIUDAD PARTIDA.
Fue descubierta por Petrie (egiptólogo moderno) y la denominó
Kahum (deformación del verdadero topónimo Lahun). Su antiguo
nombre fue Hetep - Senwosre. Probablemente la vida activa de esta ciudad finalizó
antes de la XVIII dinastía.
El conjunto presenta una planta general en forma de rectángulo de grandes
dimensiones con un muro continuo que discurre en dirección norte -
sur, delimitando dos sectores diferenciados muy notoriamente: el barrio occidental
y el oriental
EL BARRIO OCCIDENTAL
A este barrio se accedía por su frente meridional (sur), por una puerta
que desembocaba directamente en una calle de alineación irregular,
paralela al muro de separación de los dos barrios, y que lo recorría
en toda su longitud hasta llegar al muro septentrional (norte). En esta vía
principal la desembocaban numerosas calles transversales.
LA VIVIENDA.
Las casas de este sector estaban todas en un mismo plano, ocupando cada una
entre tres y diez estancias, y una superficie raramente superior a los 100
metros cuadrados. Las casas eran de una planta sola, y disponían de
una cubierta plana constituida por vigas de madera que sostenían un
entramado de cañas y paja.
EL BARRIO ORIENTAL
Este otro sector se organizaba de forma muy diferente al contrapuesto. Se
accedía por una puerta del muro lateral de levante (este) que daba
acceso a la vía principal que, en este caso, discurría en dirección
este - oeste, culminando en el muro de separación entre los dos barrios.
Entre esta calle y el muro norte se situaban seis grandes viviendas; y en
el lateral contrapuesto también se disponían otras grandes unidades
residenciales y, tras ellas, se encontraban viviendas similares al barrio
occidental que se situaban sobre unas calles secundarias, aunque sin el rigor
geométrico del anterior. En la confluencia de esta vía principal
y el muro de división se situaba lo que Petrie llamó acrópolis
de la ciudad.
LA VIVIENDA.
Todas las residencias reproducían un esquema similar, con una planta
rectangular que ocupaba casi trescientos metros cuadrados, y un total de setenta
estancias entre corredores y habitaciones. Junto a la entrada, desde la vía
principal, se encontraba la portería y los espacios de recepción,
luego, se disponían los ámbitos de servicio y los establos,
y, en el sector más profundo, se encontraban las dependencias privadas,
organizadas en torno a un gran patio abierto porticado en el lateral meridional
(sur).
TELL EL AMARNA, LA CIUDAD DE ATÓN.
Fue capital durante el reinado de Akhenatón (conocido también
como Amenhotep IV o Amenofis IV), gobernó en el Imperio Nuevo (XVIII
dinastía, 1351 - 1334). La ciudad constituye un verdaadero universo
en miniatura. En sus orígenes el faraón la llamó Akhetatón
(Horizonte de Atón). Fue habitada durante un tiempo limitado y después
abandonada al morir Akhenatón, su fundador. Esta ciudad fue creada
por y para el rey.
LA GRAN REVOLUCIÓN ATONIANA.
Amenhotep IV (Akhenatón) fue el segundo hijo de Amenhotep III y la
reina Teye. A la muerte de su hermano Tutmosis, asumió como faraón.
Transcurridos tres años de su reinado, el joven faraón introdujo
cambios sustanciales en la ritualidad amoniana, acentuando el culto al sol,
pero no como figura mitológica (el tradicional Ra), sino como verdadera
estrella, denominado Atón y asumiendo en persona su condición
de sumo profeta.
Para la nueva representación de la deidad solar, Akhenatón levantó
una ciudad llamada Akhetatón (por el dios Atón). Tras la muerte
del soberano herético y sus sucesores, su recuerdo y el de su ciudad
fueron olvidados y eliminados para regresar a su antigua religión (la
tradición del dios Ra).
LA CIUDAD.
La antigua ciudad de Akhetatón, más conocida actualmente como
Tell el Amarna, fue construida en un terreno llano y desértico que
se extendía en la margen oriental del Nilo, adaptada a la forma que
traza en este punto el río. En las primeras exploraciones arqueológicas
se encontraron restos del palacio real, del templo mayor, y de importantes
residencias particulares, entre ellas las del general Ramose o la del visir
Nakht. A pesar del alto nivel de destrucción de esta antigua ciudad
se pudo reconocer el carácter homogéneo del urbanismo de la
ciudad, y que fue abandonada tras un período activo de apenas una generación.
EL TEMPLO DE ATÓN.
Este templo es una de las edificaciones más interesantes que se encuentra
en la ciudad.
En un recinto rectangular de casi ochocientos metros de longitud y trescientos
metros de ancho, delimitado por un elevado muro perimetral se disponían
dos templos diferenciados. Tras el pilón se levantaba una sala hipóstila
con dieciséis columnas que daba paso a seis patios descubiertos, separados
por sucesivos pilones intermedios, en una secuencia que concluía en
un segundo templo, dispuesto en la pared este del recinto general.
CASAS Y PALACIOS.
Pueden diferenciarse tres tipos de viviendas: las pequeñas casas, las
grandes villas, y los palacios.
La población normal de Deir el Medina poseía casas de cuarenta
a setenta metros cuadrados divididas, cada una, en tres partes: una zona de
entrada, la habitación principal y, en la parte trasera, estaba la
cocina y despensa donde también se encontraba la escalera para subir
al segundo nivel.
Las grandes villas, propiedad de altos funcionarios, ocupaban un extenso terreno
(trescientos cuarenta metros cuadrados) incluyendo la vivienda e instalaciones
secundarias. El vestíbulo daba entrada a la sala de recepción,
seguida de la habitación principal y, por último, la sala dormitorio
de los familiares.
En el caso de los palacios, se destaca el de Ramsés III, en Tebas.
El palacio se localiza en el lado sur del primer patio del templo. En la parte
delantera se ubica una antesala seguida por una "sala de audiencias".
Mediante una entrada lateral se accedía a la segunda sala del trono,
flanqueada por un dormitorio y una instalación sanitaria. Junto a la
parte trasera del palacio, se encuentran tres viviendas tripartitas para los
sirvientes. La función principal de este tipo de palacios era generar
un espacio donde el monarca pudiese premiar a determinados funcionarios. Esto
explica la importancia de la "ventana de las apariciones", situada
en el centro de la fachada principal. En ella hacía aparición
el faraón ante su pueblo (acontecimiento que muy rara vez sucede).
Además, era el lugar de entrega del llamado "oro del honor",
destinado a los funcionarios meritorios de él (sacerdotes y altos cargos
próximos al monarca).
HIPOGEOS.
La situación política de ese momento era bastante difícil;
los monarcas mantenían una cierta independencia respecto al poder del
rey lo que hizo que muchos de ellos se convirtieran en "pequeños
faraones" en diversos ámbitos, hasta en el de la arquitectura.
Por eso, se hicieron construir hipogeos o bóvedas subterráneas
para los cadáveres. Éstos se concebían como las mastabas
del Imperio Antiguo, pero eran excavados en la roca y contaban de tres partes:
- Dos habitaciones abiertas al público en donde se depositaban las
ofrendas.
- Pozo excavado o corredor.
- Cámara funeraria en la que se colocaba al difunto y que se cerraba
herméticamente para siempre.
Los primeros hipogeos datan de la época de Micerino (Imperio Antiguo);
pero su gran momento se produjo en el Imperio Medio, en el que destacan dos
centros de hipogeos civiles: Beni Hassan y Asuán, continuándose
su construcción durante el Imperio Nuevo. Uno de los más importantes
es el hipogeo de Sarenput II, en Qubbet el Hawa. En él destaca el recurso
arquitectónico de ir disminuyendo la altura del techo, en contra del
aumento del suelo, a medida que se acerca el núcleo; de esta manera
se subraya su importancia.
BIBLIOGRAFÍA.
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"THE SPHINX", www.geocities.com/athens/delphi/3499/page1.htm, 1999.
Por
Sofia Sáez
Gentileza: Instituto Uruguayo de Egiptología
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